lunes, 2 de agosto de 2010

Llamado a los ojos

 "esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos"
 Julio



Con la noche cae la llamarada. Obtusa, lineal, pesada. Como un espectáculo improvisado de fuegos artificiales, donde algo, a todas luces, ha-salido-muy-mal. Con la noche, cada noche, un hilo brillante se desprende del quinto piso, de las anécdotas inventadas, de las brujerías persistentes. Alguien mirará. Alguien debería mirar. Automáticamente, cada noche, alguien debería mirar. Sólo para no tener el gusto incompleto del juego mal jugado, del artilugio malogrado, de la estrategia exagerada. Con la noche, si la distracción no gana, una luz fugaz -pero genuina- parpadea un segundo y se deja caer en el pozo del tiempo. Que alguien mire los pasados caer. Que alguien los salve.





"Muchacha en la ventana" - Salvador Dalí

miércoles, 14 de julio de 2010

Inútil

No hay más remedio. Ni el juicio, ni los sentidos ni las vías subterráneas a Bombay pueden ayudar ya, cuando la nieve se nos cuela en las venas y sobre cada movimiento cae el mismo egoísta prefijo. Nada más puede decirse. Los copos, uno a uno, se unen a la masa uniforme que gana espesor sobre el piso. Tan complejo y tan inútil. Tan lindo y tan inconveniente. Como nos interesa que sea, en realidad. De todas maneras sería absurdo pretender otro rumbo, si no hay más opciones, si en el hormiguero los túneles se han bloqueado (y no hay manera de llegar a Bombay). Por encima, la nieve que derrite la piel. Inconveniente, sin dudas. Doloroso y decisivo. Y lo único que hay más allá es frío; es blanco. Un blanco que quema los ojos y resquebraja el alma. Ese tipo de frío. ¿Atravesándolo estará Bombay? Pero no parece haber vía posible. Monocromático y gélido, el paisaje se nos filtra en los ojos. Complejo, inútil e inconveniente.


"Frío" , Óleo sobre tabla,  Jesús Sánchez, 25 x 25 cm, 2010

De la ilusión como pésima idea

"Wish I could leave them all in someplace else"
 G.H.


En algún momento de la mirada sucede una venda en los ojos, que rasga las c(e/o)rtezas ópticas recapituladas a lo largo de la historia. Mientras la venda nos embarga la visión, el norte pierde su guía, todos los caminos se hacen rectos y, aun peor, lo que hasta entonces sufría del indefectible defecto de la imperfeccion, comienza a adquirir brillos tan inesperados como hipnóticos. Es bien sabido que bajo el triste efecto de la falaz fascinación, las decisiones tienden al peligro y a la irreversibilidad. Es también sabido que no hay momento más tentador que la ansiosa autopista hacia aquella burbuja brillante que promete todo, aunque esté vacía. ¿Y luego? Luego el espanto, la compasión, la ternura estancada en la garganta. Porque a estas alturas la banda negra que nos ataba la cabeza ha sido evaporada y nuestra fe ha explotado bajo la presión de una realidad que no tendría nada de amarga de no haber sido precedida por la más cruel de las esperanzas. El contraste de los sentidos nos sienta mal, pequeño inconformista. Ya no vale la pena tenderle trampas a los arcoiris porque a este punto del ríspido camino deberíamos saber que ellos son tan astutos como para seguirnos el juego, pero demasiado orgullosos como para perder. Y así, lenta y lamentablemente, nos iremos acostumbrando y la oscuridad de la lúgubre habitación a la que el tropezón nos confina no tendrá tanto gusto a humillación. Llegará un momento en que ya no dolerá tanto. Al menos, hasta la próxima burbuja en el horizonte. 

“ILUSIÓN”, Liliana Lucki -1m x 1m - técnica mixta (acrílico, óleo, pastel)

domingo, 29 de noviembre de 2009


And because of all their tears

Their eyes can't hope to see
The beauty that surrounds them
Isn't it a pity



Hari Georgeson

viernes, 4 de septiembre de 2009

Objeto directo

Te vienen buscando las huellas. Con todo el dolor para aprender, tu cabeza sigue girando detrás del espanto, en el calabozo húmedo, frío y blanco. Te vienen buscando las venas. Los amores violados te cortan la sangre, las ventanas se apilan en tus pestañas manchadas de culpa, teñidas de llanto. Te vienen buscando los odios. Tu espera se encaja en la muda existencia del puño cerrado, de la ronca agonía, del mundo raído bajo las cobijas. Te vienen buscando las manos de mil penitentes vestidos de fuego, corriendo detrás de tu pena fingida, rasgando las aguas, brotando del miedo.
Te vienen buscando los ojos, te vienen rodeando los sueños, te vienen ahogando los cuerpos.


"Fuego II", oleo
Multiple choice


¿Y usted quién es, con voz altanera y andar suficiente? ¿Y usted qué quiere con esas plumas cansadas de tanto exhibirse? ¿Y usted qué busca entre este millón de soldados perdidos en las creencias? ¿Y usted qué hace cantándole a la luna nueva? ¿Y usted qué sueña, del mundo a la almohada, de la almohada al mundo? ¿Y usted cómo ajusta los tirantes del fracaso que le lame los intentos? ¿Y usted qué mira con esa benevolencia hija del cansancio? ¿Y usted a quién le busca las grietas y le invade los caminos? ¿Y usted, sobretodo usted, qué viene a hacer con esa risa, esa armadura y ese atado de victorias a esta aldea envenada que le humillará los destinos?

"Del otro lado", oleo sobre madera, 2009, Marila Tarabay
Ceci n'est pas une pipe (O Existiendo Bach...)

-¿Se le perdió algo, señor? - inquirió la señora entre
cuyos tobillos proliferaban los dedos de Lucas.
- La música, señora - dijo Lucas, apenas un segundo
antes de que el senador Poliyatti le zampara la
primera patada en el culo.

"Lucas, sus desconciertos", Un tal Lucas, Julio F. Cortázar


Con una rutinaria ceremonia sale por una pequeña puerta, saluda, se sienta en una silla aislada y aparentemente indómoda, sus rodillas consienten la presencia del cello entre ellas, se concentra, busca aire, pacencia, perfección. Ajusta los canales expresivos bajo la luz estética del pentagrama y, como por un artificio mágico de una sádica y vengativa musa, ejecuta con pasión la pieza más absurda de la historia musical. Llegado el ansiado silencio, la gente aplaude. Yo agradezco la ausencia de un tardío compás. Y huyo.


"La musica", oleo sobre lienzo, Antoni Conejo